¿Qué tratamos?: Polipos de recto en niños

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Polipos de recto en niños

Los polipos son masas dentro de la luz o parte interna del intestino, a nivel del recto o de otras partes del colon. Es la causa más frecuente de sangrado rectal en niños de entre 2 a 5 años. Y no es tan infrecuente, hasta el 1% de los niños preescolares y en edad escolar lo puede presentar.

Tipos de polipos de recto en niños:

 

Los polipos de clasifican según sus características histológicas, es decir, lo que se ve en el microscopio al analizar el pólipo. Pueden ser de las siguientes estirpes:

-HAMARTOMAS o pólipos juveniles: más del 80% de los pólipos únicos de recto o colon son de esta estirpe. Sus células, al revisarlas al microscopio, son células normales, no tienen alteraciones. El problema es que las células su vuelven «locas» y crecen de forma desordenada, sin control. Dado que sus células son normales, son completamente benignos.

-Pólipos linfoides: son muy raros, solo el 15% de los pólipos de recto tienen estas características, y están derivados de tejido linfoide que de forma natural está en el colon y el recto.

-ADENOMAS o pólipos adenomatosos: son extremadamente raros como pólipos únicos de recto, solo el 3 al 5% de los casos. Sus células tienen alteraciones, como atipias, anomalías en ciertas estructuras de las células y otros detalles que podrían, a futuro, degenerar en un problema tumoral, es decir, se consideran premalignos.

¿Por qué ocurren los pólipos de recto en niños?

La realidad es que no se sabe por qué ocurren los pólipos. Hay muchas teorías, entre ellas un problema genético, herencia, malformaciones hamartomatosas o un problema inflamatorio. Esta última teoría, que es la más aceptada, hace que a los pólipos juveniles (que son los más frecuentes cuando tenemos un pólipo único) se les llame también INFLAMATORIOS.

¿Cómo se forma un pólipo de recto en niños?

No está claro, pero se cree que es por un problema inflamatorio sobre la mucosa del colon, es decir, la parte más interna del colon, la que está en contacto con la popo. Se cree que ocurre ante una úlcera o herida en la mucosa del colon. Esto hace que las glándulas de la mucosa del colon (las que producen el moco) se obstruyan, y esta obstrucción hace que las glándulas crezcan y se dilaten de forma quística, lo que sobre-eleva la mucosa, produce más ulceración, inflamación y tejido de granulación.

¿Hay diferentes pólipos de recto en niños?

La respuesta es sí. Los pólipos pueden ser SÉSILES o PEDICULADOS. Un pólipo sésil es plano, no sobreelevado. Los pólipos pediculados son diferentes, son como una bolita redonda, entre 2mm y 1 o 2 cm que tiene un «cuello». Este cuello es como una liga elástica, que se estira cuando una popo la arrastra. Este cuello es lo que le da vida a través de una arteria, es decir, un vaso que le permite llevar sangre hasta el pólipo.

Localización de los polipos de recto en niños

La gran mayoría de los pólipos se encuentran en la parte final del colon, en el recto o en algunos casos en el colon sigmoides, algo más arriba. Se dice que la gran mayoría de los pólipos están en los últimos 15cm del colon. En ocasiones los pólipos no están en esta localización, sino más arriba, y a día de hoy se cree que puede ser más frecuente de lo que pensamos.

Síntomas de un polipo de recto

La gran mayoría de los niños que tiene un pólipo único en el recto tienen sangrado con la popo. Este sangrado es pequeño, solo se presenta cuando evacuan, y la popo sale con sangre en la superficie. No hay dolor al evacuar, ni dolor abdominal, ni nauseas ni vómitos. Es decir, el niño se ve completamente normal, pero la popo tiene sangre y esto asusta a los padres. Se cree que ocurre porque la popo roza la superficie del pólipo y hace que haya sangrado.

El sangrado es rojo fresco. Esto indica que es sangrado es de la parte más baja o final del color. Cuando vemos sangre negra en la popo, esto a los doctores nos indica que el sangrado es de mucho más arriba, generalmente a nivel del estómago. La sangre es «digerida» con las enzimas del estómago y la convierten en color negro. Pero, como la mayoría de los pólipos están en el recto o la parte final del colon, la sangre se observa roja y fresca.

Los papás nos cuentan que el niño o niña sangra diariamente o en casi todas las evacuaciones que realizan, incluso nos muestran fotos de las evacuaciones con sangre.

En ocasiones los padres, después de ver un sangrado continuo, pequeño y diario, se asustan porque un día hay un sangrado muy grande, que nunca habían visto, sin ningún dolor o síntoma en el paciente. Esto suele ser porque el pólipo se AMPUTÓ, es decir, se rompió. Casualmente, los padres nos indican que después de esto, el niño o niña no volvió a presentar sangrado. Lo que ocurrió fue que el cuellito del pólipo se rompió, lo que provocó el sangrado abundante pero que el paciente ya se curó del problema. Lo único es que nunca tendremos un diagnóstico del tipo de pólipo, ya que este se perdió y no se pudo mandar a analizar.

Otro síntoma u observación que nos hacen los padres es el prolapso del pólipo, es decir, los padres ven que a través de la colita de los niños se observa una bolita. Nos lo cuentan o nos lo enseñan en una fotografía que han tomado.

Esto ocurre porque el pólipo, por la tracción de una bolita de popo o por la fuerza que hace el niño o niña, se sale a través de la colita. Lo más probable es que al relajar el anito el pólipo se regrese con facilidad o que los padres lo empujen hacia dentro de nuevo.

Polipo de recto prolapsado

Pólipo de recto prolapsado a través de la colita de un niño.

Otros síntomas más raros son el dolor abdominal, el prolpaso del recto o la mucosidad o manchado de popo en la ropa interior. Esto es más frecuente en las «poliposis» o los «sindromes de poliposis», que son enfermedades del colon donde hay múltiples pólipos en el colon.

¿Por qué otros motivos puede sangrar un niño o niña por el recto?

Hay muchas causas de sangrado rectal en niños, y no siempre tiene que ser un pólipo rectal. Si bien es una causa frecuente, hay otros muchos problemas que pueden provocar sangrado por el recto en los niños.

Debemos evaluar los síntomas, el tipo de sangrado y estudiar a los pacientes para encontrar la cuasa. Si quieres saber más sobre el sangrado rectal en niños y las posibles causas, pulsa aquí.

¿Qué hacemos ante un polipo de recto en un niño?

Lo primero que hacemos es tranquilizar a los padres. Si el pólipo está afuera del cuerpo les explicamos cómo hacerlo regresar a dentro del recto. Incluso a veces los papás nos muestran una fotografía del pólipo prolapsado, y esto hace el diagnóstico. Después, debemos revisar al paciente, hay que hacer un tacto rectal, es decir, pasar un dedito con mucho cariño por el anito del niño o niña, para tocar dónde está el pólipo, su tamaño y localización.

A veces el paciente tiene mucha popo en el recto y el pólipo no se toca. En ocasiones les ponemos un enema y les mandamos al baño a hacer popo, y volvemos a tocar el recto del niño o niña para localizar el pólipo. Cuando no se toca, puede ser que no lo encontremos por algún pliegue o que no esté ahí, sino más arriba en el colon, y por ello nuestro dedo no lo oca.

Estos pacientes NO necesitan más pruebas o estudios. La fotografía que muestran los padres y/o tocar el pólipo hace el diagnóstico y no necesitamos nada más.

¿Cómo tratamos un polipo de recto?

Es fácil, hay que quitarlos. Nosotros en el Centro Colorrectal para Niños no los quitamos en el consultorio, la posibilidad de que se rompa y haya sangrado es alta.

Lo que hacemos es quitar el pólipo con el niño en quirófano, bajo anestesia general. Este es un procedimiento quirúrgico ambulatorio, es decir, el paciente se interna el mismo día de la cirugía, y tras la recuperación, se va el mismo día a casa de alta. Así, solo pasa entre 2 a 4 horas en el hospital.

Uno o dos días antes les damos a los niños un laxante: queremos que no haya mucha popo en el recto que dificulte encontrar el pólipo. Este procedimiento NO requiere preparación intestinal como otros tipos de procedimientos.

Ya en el quirófano, hacemos un tacto rectal al niño o niña y sacamos el pólipo fuera del anito. Agarramos el cuello del pólipo con una pinza tipo mosquito, que impida que entre de nuevo hacia el recto. Bajo esta pinza, damos uno o dos puntos transfictivos con un hilo de vicryl (un hilo de material reabsorbible, que se deshace solito con el paso de las semanas) y cortamos el pólipo sobre la pinza.

Esto nos permite que el paciente no tenga sangrado y que podamos enviar el pólipo a estudiar por anatomía patológica.

Después, hacemos una rectoscopia rígida, ¿qué es esto?. Con una cámara rígida de diferentes tamaño, de entre 8, 15 o 30cm, podemos ver la parte final del colon (recto y sigmoides) para ver si hay otro pólipo más arriba. Es raro pero a veces ocurre.

¿Qué esperar después de la cirugía?

Lo más probable es que el niño se cure, no tenga ningún síntoma, ni dolor ni sangrado (más allá del mismo día de la cirugía) y que los padres lo vean normal, como siempre.

Hay que enviar el pólipo a patología: lo más probable es que nos indiquen que es un polipo hamartomatoso, juvenil o inflamatorio. Esto indica que es un pólipo completamente benigno, y que con quitar el pólipo se solucione el problema y que ya no vuelva a no tener ningún otro síntomas el pequeño o pequeña.

La mayoría de estos pólipos son únicos, es por eso que el paciente ya no volverá a sangrar. En el caso de que siga sangrando, habrá que estudiar si hay un pólipo más arriba, que aunque es raro, existe. 

¿Qué hacer si mi niño sigue sangrando?

Si el paciente sigue sangrado, puede haber un pólipo más arriba. Este niño o niña necesitará una colonoscopia, ¿qué es esto?. Es una prueba que también se hace en quirófano, pero con una cámara más larga, de hasta 1 metro o 2, y flexible, que nos permite estudiar la mucosa o la parte interna del colon en toda su extensión.

Para realizar esta prueba se necesita una preparación intestinal total, es deicr, una purga del paciente previo al estudio, ya sea con enemas o laxantes intensos, porque si hay popo en el colon no observaremos el o los polipos que estamos buscando.

En ocasiones encontramos otro polipo en otra localización del colon, que se debe de quitar. Si encontramos menos de 5 pólipos, esto puede ser normal, siempre y cuando sean polipos juveniles. Una vez que se quitan y el paciente no sangra, esta curado. Si encontramos más de 5 pólipos o si al estudiar los pólipos nos indican que NO son hamartomas (pólipos juveniles) sino adenomas, debemos pensar que el paciente tiene una poliposis y hacer más estudios.

¿Qué hacer si el polipo rectal de mi niño es un adenoma?

Esto es raro, muy raro, pero existe. Ya habíamos conversado que este tipo de polipos (los adenomas) son muy infrecuente, pero que tienen cierto potencial premaligno, ya que los adenomas son tumores benignos pero con alteración de las células que lo conforman y con el paso del tiempo esto puede provocar un tumor malo.

Así, aun sí el paciente no tiene otros síntomas (no sigue sangrando tras quitar el pólipo) debemos descartar que el paciente no tiene una poliposis intestinal u otros polipos de esta misma estirpe o características en otra localización.

Estudios a realizar en casos especiales

Si a un niño le hemos quitado un polipo rectal y sigue sangrando, esto pudiera indicar que hay un polipo más arriba en el colon. Esto no significa que tenga una poliposis o enfermedad con polipos en el intestino, pero debemos hacer una colonoscopia para confirmar o descartar que hay otros polipos.

Por el contrario, si a un niño le encontramos un polipo adenomatoso (adenoma) habrá que hacer una colonoscopia, para determinar si hay mas polipos en otra localización y una endoscopia digestiva alta, esto es, introducir una cámara por la boquita para estudiar el esófago, el estómago y en el duodeno (primera porción del intestino delgado). En ocasiones las poliposis, tanto juveniles como adenomatosas, necesitan descartar la presencia de polipos en el estómago y el duodeno, mediante toma de biopsias.

Si quieres saber más sobre las poliposis y por qué hacemos estos estudios más complejos, pulsa aquí.

¿Eres papá y tienes un niño o niña con este problema?

No tengas duda de que hay forma de ayudar a tu niño, debes estar tranquil@ porque lo que está viviendo tu pequeño o pequeña es algo benigno.

Puedes escribirnos vía email en la dirección de correo electrónico contacto@centrocolorrectal.com y por este medio podrás comentarnos lo que está viviendo tu hijo o hija, enviarnos fotografías del sangrado que has visto, además de fotografías de su tumoración en el anito (si lo presenta), y podremos ayudarte a decirte qué hacer y cómo solucionarlo más a fondo.

¿Eres doctor y tienes paciente con un polipo de recto?

En ocasiones no es una patología que vemos con tanto frecuencia, y cuando nos llega un paciente con este problema nos surgen dudas de qué es lo mejor para este niño o niña. Hay confusión sobre si se deben de hacer otros estudios más invasivos para descartar otras enfermedades o problemas de sangrado rectal además de estudios de extensión.

Nos ponemos a tus órdenes vía email en la dirección de correo electrónico contacto@centrocolorrectal.com y por este medio podríamos apoyarte en cómo tratar de forma excelente a tu paciente.

Centro Colorrectal para Niños
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