Prolapso de recto: ¿qué estudios debemos hacer?

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Prolapso rectal: ¿qué estudios debemos hacer?

 

Como explicábamos antes, el prolapso rectal suele ser «idiopático», es decir, no hay una causa que lo provoque.

Sin embargo, en ocasiones sí hay patologías que provocan el prolapso rectal. Es nuestro deber hacer estudios para confirmar o descartar que un problema está provocando el prolapso, ya que en algunas ocasiones hay tratamiento médico para solucionarlo, y en otras ocasiones la causa determina qué tipo de cirugía le vamos a ofrecer al paciente.

Si hacemos todos los estudios pertinentes, y todo es normal, el paciente tiene por lo tanto un prolapso rectal idiopático, es decir, no encontramos una causa, y por lo tanto será necesario una cirugía para controlar este problema.

Prolapso rectal y estudios que se necesitan

¿Qué estudios debemos hacer?

 

Los estudios que debemos hacer son en base a las posibles patología que lo pueden provocar. Son las siguientes:

Infecciones intestinales

Esta es una causa frecuente en niños menos de 3 años. Algunas infecciones intestinales por parásitos o por bacterias provocan aumento de la motilidad intestinal y esto favorece el prolapso. La diarrea previa es un síntoma frecuente, en ocasiones sangrado o dolor, otras veces los niños no tienen ningún síntoma.

Un estudios de heces, estudios coprológico y coproparasitoscópico podría darnos el diagnóstico. Esto es muy importante, porque si tratamos la infección con medicamentos, el prolapso podría llegar a desaparecer.

Fibrosis quística

La fibrosis quística es una enfermedad con la que nacen los pacientes, que provoca que las secreciones sean más espesas, tanto pulmonares, como gastrointestinales o pancreáticas. Los niños con esta enfermedad pueden iniciar con problemas respiratorios o iniciar con prolapso rectal. Un estudio llamado «test del sudor» puede descartar este problema: mide los electrolitos en el sudor y si son normales, el paciente no tiene esta enfermedad. Si está alterado, la enfermedad debe confirmarse con un estudio genético. Muchas veces controlar la enfermedad con medicamentos hace que el prolapso desaparezca, otras veces no.

Estreñimiento

Aunque no es tan frecuente, algunos pacientes con estreñimiento, ante el pujo excesivo pueden presentar un prolapso rectal. En estos niños, tras evaluarlos y explorarlos, les hacemos un estudio de colon por enema. Este es un estudio de rayos X que nos muestra el tamaño, la forma y el movimiento del colon.

Cuando les damos un tratamiento a base de laxantes estimulantes, que favorecen el movimiento del colon, los niños evacuan sin batallar y sin sufrir y el prolapso desaparece. Si esto no ocurre y el prolapso persiste, estos pacientes necesitarán una cirugía para tratar el prolapso.

Mielomeningocele

Los pacientes con mielomeningocele o lesiones medulares de cualquier índole tienen debilidad de la musculatura perianal, así que no es infrecuente que presenten prolapso rectal. Así, ante un paciente con prolapso rectal debemos descartar que hay un problema en la médula que lo esté provocando.

Hacemos una resonancia magnética nuclear de columna lumbosacra. Si el paciente tiene una lesión medular o malformación medular «oculta», esto es, no se conocía, esta es la causa del prolapso. Intentamos disminuir el movimiento intestinal con antidiarreicos o con un enema colorrectal, pero desgraciadamente muchas veces el prolapso persiste, y el niño o niña necesitará una cirugía para controlar el prolapso.

Otros trastornos:

Existen otros problemas que asocian prolapso rectal, y no hay una prueba específica para confirmarlo o descartarlo, sino algunos criterios médicos:

-Algunos trastornos psiquiátricos, como los trastornos obsesivo-compulsivos se asocian a este problema.

-El síndrome de Ehlers-Danlos, síndrome de Marfan  y otros trastornos de las proteínas y colágeno del cuerpo pueden presentar prolapso de recto. Son pacientes que nacieron con una alteración en las estructuras que dan firmeza a los músculos y articulaciones, por lo que tienen una gran laxitud de sus movimientos, suelen ser muy altos y delgados, pueden asociar incluso problemas del corazón o de la vista y deben ser evaluados por muchos médicos.