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Testimonio de niña sin hirschsprung con estreñimiento
Ximena 1

XIMENA:

Testimonio de una niña sin enfermedad de Hirschsprung con estreñimiento, diagnosticada en el Centro Colorrectal para Niños. donde se cerró su colostomía

 

¡¡¡GRACIAS!!!

Al Dr. Luis De la Torre y su equipo de trabajo porque hoy estamos planeando la fiesta de 1er aniversario de Ximena, en lugar de la cirugía del descenso que por estas fechas le hubieran practicado los médicos en Tampico por su diagnóstico errado.

Ustedes cambiaron la vida de Ximena.

¡Dios los bendiga siempre! Más que felices como siempre, visitando el Centro Colorrectal para Niños.

En esta ocasión tuvimos el honor de conocer a la Dra. María Zornoza.

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Noviembre de 2016:

Les quiero compartir este momento de hace 5 años: esperábamos que llamaran a Ximena para entrar a quirófano, para cerrar la colostomia; casi todos aquí sabemos lo que es entregar a tu hijo a través de esas puertas, frías, con fe y a la vez temor.
Nunca dejaré de compartir la bendición de haber encontrado al Centro Colorrectal para Niños, antes de que fuera demasiado tarde.
Para mi, Ximena volvió a nacer en Puebla cuando nos dijeron que no tenia Hirschsprung, gracias a ellos, hoy su historia es otra.
Ximena 2

Abril 2013:

Sonrisa de Ximena «patrocinada» por el Centro Colrorectal para Niños.

Imposible sin ustedes.

Ximena 3

Enero 2020:

Esa sonrisa es la de una niña que sabe que su vida sería otra, de no ser por el Dr. Luis de la Torre.

Ximena 4

Enero 2020:

¡Ya nos vamos de Puebla! una hermosa ciudad de la que siempre regreso con calma y seguridad de que todo irá bien

¡Gracias Dr Alejandro y Dra. María Zornoza!

En el Centro Colorrectal para Niños.

Ximena 5

Julio 2017:

Como padres de un hijo con ESTREÑIMIENTO, tratamos de compartir a otros nuestras experiencias para que su camino sea menos largo y tortuoso.

 

Es muy doloroso conocer a familias que están pasando por lo mismo que nosotros pasamos y que después de contarles no sólo la historia de mi hija, sino de muchísimos niños más, no acudan con los especialistas que les recomendamos. Me duele aun más, saber de niños de 10, 12, 15 años, usando pañal por su estreñimiento crónico, que se quieren quitar la vida.

 

Sin embargo, no los juzgo, yo me engañé durante un año, a sabiendas del único lugar donde podían ayudar a mi hija:

Tras el diagnóstico equivocado de Hirschsprung y un cierre de colostomía, el Dr. Luis de la Torre, nos explicó, que Ximena era una niña totalmente normal, y así fue: evacuó normalmente durante casi año y medio después de la cirugía, esa fue la prueba de oro de que no tenía dicha enfermedad.

 

Sin embargo, cuando cumplió dos años, empezó a evacuar cada 3er día, hacía solo bolitas duras, y siempre se sentía inflamadita. Lo atribuíamos a que habíamos cambiado de leche, porque ella siempre ha sido de buen comer, igual se comía una tazita de papaya que una pizza, comía de todo, se podía comer hasta 12 ciruelas pasa y no se laxaba.

 

La llevamos al pediatra y nos indicó unas gotitas de Anara, nos dijo que con eso evacuaría.

 

Le funcionó un par de días y luego ya no. Regresamos, le recetó sobres de Contumax, nuevamente le ayudó por una semana y luego de pronto ya no, sus heces se hicieron cada vez más grandes, más duras; ya para entonces, cuando iba al baño sangraba, la empezamos a encontrar escondidita en los rincones apretando su colita para no hacer popó, apretando fuerte sus manitas, sus ojitos llorosos.

 

Me recuerdo llorando rogándole que no “se aguantara” las ganas de ir al baño, que era por su bien, que si iba al baño le dolería sólo un momento y luego ya, pasaría…¡qué fácil llega a ser para nosotros los padres y para los doctores decirlo! Cuando no somos los que sufrimos el desgarre, el dolor, el sangrado, la tortura de algo que debería ser tan placentero y simple como ir al baño.

 

Conforme más retenía ella “voluntariamente” la popó, el problema crecía, empezó a ir cada 4 días, las heces se iban haciendo cada vez más duras, manchaba su ropita interior, tratamos de quitarle harinas, arroz, le dábamos fibra, la obligábamos a que tomara más agua…nada funcionaba.

 

Pensaba que estaba mejorando, porque hacía como diarrea después de darle laxante, y por periodos evacuaba diario, aunque muy poquito.

 

Consultamos varios pediatras, cirujanos, hasta a magnetoterapia la llevé. Todos me decían que era normal y que seguramente le faltaba comer mejor; la familia y amigos, queriendo ayudar, me llenaban de remedios para el estreñimiento. Llegó un punto en que yo ya no quería comentarle a nadie de esto…

 

Después de que un doctor me sugirió llevarla al psicólogo para analizar porqué mi hija se estaba aguantando las ganas de ir al baño, que a lo mejor le tenía miedo al inodoro, al ruido del agua, etc., después de haber pasado por Anara, Contumax, Lactulax, Senokot, etc., después de haber acudido con los mejores doctores de la zona, un día llegué a pensar hasta que “algo” se le había metido a mi niña, creo que sólo me faltó llevarla con un sacerdote.

 

Ese día, mientras yo trabajaba, me llamó mi mamá desesperada, diciéndome que Ximena lloraba, golpeaba la pared con sus puñitos, gritaba y luego se callaba, no se dejaba tocar, ni cargar por nadie…fui desesperada a casa y lo constaté, sentí mucho miedo, le preguntábamos si le dolía la pancita, pero ella decía que no…creo que realmente con tanto dolor, ni nos escuchaba. Estaba como colapsada, fuera de sí. Le llamé a un doctor y me dijo: de verdad creo que tienes que llevarla al psicólogo, no sea que le haya pasado “algo malo” en la escuela o en otro lado…sentí que me moría.

 

Mi mamá es médico familiar y sugirió que le tomáramos una placa de abdomen, la llevé de inmediato, ella la revisó y me dijo que se veía llena de popó…en ese momento, saqué una cita en el Centro Colorrectal para Niños, pensé que a lo mejor estaba exagerando al ir por estreñimiento, pero aun así nos fuimos esa misma noche. Me la llevé medicada para el dolor para que aguantara hasta el siguiente día.

 

Cuando llegamos al Centro Colorrectal para Niños, nos recibió el Dr. Alejandro Ruiz, a quien yo no conocía personalmente, pues quien había operado antes a Ximena fue el Dr. Luis de la Torre.

 

Sin embargo, su atención, su dedicación, fue igual que la del Dr. de la Torre, nos explicó cada detalle del tratamiento a seguir, los estudios a realizarle, etc. en verdad, con cada palabra del Dr. tenía esa sensación de “estar en casa”, por fin alguien nos entendía! alguien nos decía que no estábamos locas (a mi mamá y a mí), que no era culpa de la alimentación, ni del agua.

 

Nos explicó que la mayoría de los padres culpamos a nuestros hijos por aguantarse ir al baño, cuando es la peor sensación que hay: aguantarse. Que el estreñimiento NO es psicológico, es fisiológico y que en realidad se desconoce su origen.

 

En menos de 5 días, Ximena ya estaba evacuando diario, perfectamente. Desde el tratamiento que llevó en Puebla hace 3 años Ximena fue otra, en todo este tiempo, sólo he tenido que ponerle un enema una sola vez; no hay fórmula mágica, pero hemos encontrado la dosis adecuada de senósidos que ella necesita, no tiene alimentos prohibidos ni dieta especial, más bien, sólo alimentos restringidos que detectamos que cuando los come, hace duro, a pesar del laxante.

 

Mi peor error y por el que le pido perdón a mi niña por dejarla sufrir tanto, fue no llevarla de inmediato al Centro Colorrectal para Niños cuando comenzó a estreñirse. Pensé que como todos decían que no era para tanto, que es algo sencillo, algo que todos parecían saber tratar, creí que podría resolverlo aquí en Tampico, sin tener que viajar a donde los verdaderos especialistas. Me engañaba sola pensando que aquí encontraría la solución o que algún día el estreñimiento se le quitaría solito.

 

Ahora, hemos aprendido a educar a quienes amablemente nos preguntan que si no es peligroso darle laxante diario a la niña, o que si le doy frutas o verduras, o si toma suficiente agua o hace ejercicio.

 

Hemos entendido que el estreñimiento crónico, es incurable y que así como alguien hipertenso no puede dejar sus pastillas para la presión, así Ximena quizá no pueda dejar nunca el laxante….pero, ¿qué más da? No existen los niños perfectos, perfectos son para nosotros.»

 

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